El casquero Juan (1938) y el mondonguero Ramón (1937) nos recuerdan la importancia de estar bien alimentado para el desarrollo de tan extenuantes jornadas. Escuchamos cómo eran los almuerzos elaborados por las «cordilleras», que eran empleadas del matadero que habían obtenido su puesto debido a su condición de viudas de otros trabajadores. Por su parte, el matarife Pedro (1950) nos cuenta cómo funcionaba la mondonguería, la cual recogía los despojos traídos en carretillas por empleados de diferentes naves: vacas, terneras, corderos, cerdos, etc

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

' : ''; ?>